23 septiembre, 2023

Ingmar Bergman - Nattvardsgästerna (1963)

 
Sueco | Subs:Castellano/English/PT/IT/FR (muxed)
81 min | x264 960x720 | 5265 kb/s | 192 kb/s AC3 | 23.97 fps
3,17 GB
Luz de invierno
Thomas es un pastor protestante que celebra los oficios religiosos con la iglesia casi vacía. Es un hombre solitario que sufre una profunda crisis espiritual y cuya vida carece de sentido. Incluso el amor que le profesa la maestra Marta se ha vuelto para él una carga insoportable. Su situación se agrava al verse incapaz de ofrecer ayuda alguna a una pareja de campesinos que acuden a él para pedirle consejo. Cuando, poco después, el campesino se suicida, Thomas se encuentra al borde del abismo y ya nada podrá llenar su vacío interior.
Uno de los temas recurrentes del genial director de cine Ingmar Bergman (Uppsala, 1948 – Isla de Faro, 2007) fue la aparente ausencia de Dios. Esa contradicción que atravesó -y atraviesa- a las sociedades contemporáneas, entre el racionalismo escéptico y las necesidad espiritual inherente al ser humano. Dudas del materialismo enfrentadas al océano de misterio que significa estar vivo. Y todas las preguntas humanas que nacen en el medio.En el relato bergmaniano se reitera la necesidad de encontrar respuestas, cuando no auxilio, en la divinidad. Pero esas respuestas no llegan, algo que muchos seres humanos interpretan como un mensaje en sí mismo, como un premio o un castigo, aunque no haya habido contestación divina. Sin embargo, la atmósfera creada por el maestro sueco -hijo de un severo pastor luterano- si bien critica imposiciones clericales absurdas, deja la puerta abierta hacia la existencia de un orden superior, hacia un universo infinito cuyas reglas aún no comprendemos.Mientras se desgrana ese dilema, en sus obras maestras desfilan temas viscerales como la muerte, la traición, el honor, la justicia y la soledad. El silencio de Dios se rastrea en algunas de sus películas más admiradas: El séptimo sello (1956), .La fuente de la doncella. (1959) y Cuando huye el día. (1957).
Quizá, la conclusión del maestro esté en la obra que los críticos interpretaron como un testamento -si bien siguió filmando-, .Fanny y Alexander. (1982), en la que uno de los personajes reza: .Nosotros no hemos venido al mundo para desvelar sus misterios, no estamos equipados para semejantes menesteres y es mejor que ignoremos los grandes interrogantes, porque vivimos en nuestro pequeño mundo. Nos contentamos con eso. [...] Pero para ello es necesario saber hallar el placer en este, nuestro pequeño mundo….Intentando aproximarse a su leyenda, el actor Max von Sydow -la cara de gran parte de sus personajes- lo definió así: .No he conocido a nadie que sepa tanto y profundamente sobre la naturaleza del hombre. Y es a partir de ese conocimiento cuando él puede transmitir tanto cinismo en sus personajes, pero al mismo tiempo siente pasión por la vida. Bergman es capaz de sentirse sorprendido por las historias de la gente y por la naturaleza humana. Puede captar lo que todos llevamos dentro. Y quizá sea esto lo que percibimos cuando vemos sus películas. Si tuviera que volver a filmar un clásico, como el Fausto de Goethe, no se sentiría para nada influido por las numerosas adaptaciones que se han hecho. (La Contramarcha)
Dos de los grandes ejes temáticos de la filmografía de Bergman, la duda metafísica (El séptimo sello, Como en un espejo...) y el análisis introspectivo de las relaciones íntimas (Secretos de un matrimonio, Un verano con Mónica...) se funden magistralmente en esta película, formando una unidad indisociable donde ningún motivo se supedita al otro.Si en Fanny y Alexander está “todo Bergman” por expansión de personajes y situaciones, aquí lo está por reducción a sus rasgos esenciales. De esta manera, la puesta en escena deviene una de las más concisas, depuradas y austeras de su autor.La desnudez formal se traduce en un rigor compositivo donde los primeros planos alcanzan un significado de tal magnitud que se convierten en dignos herederos de los de La pasión de Juana de Arco. La analogía con Dreyer nos podría llevar también a Gertrud, en cuanto al meditado uso de los fondos en conexión con las emociones de los personajes.A mi juicio, Gunnar Björnstrand realiza el mejor trabajo de su carrera e Ingrid Thulin está, como siempre, inconmensurable. La implacable fotografía en blanco y negro de Sven Nykvist probablemente sólo tiene parangón con la de Persona, otra de las obras capitales del dúo creador. En fin, aunque algunos todavía consideren Los comulgantes esclava de su época y, por tanto, caduca o pasada de moda, para mí siendo una obra de arte absolutamente intemporal, cumbre de Ingmar Bergman y un hito que demuestra, una vez más, que la auténtica complejidad se alcanza a través de la más absoluta sencillez. (Quim Casals)
Winter Light is the second in a trilogy of dramas by acclaimed Swedish director Ingmar Bergman that explores religious faith and doubts in a visceral, visual, and provocative manner. The first, Through a Glass Darkly, was an international success and heralded this new phase in the director's career. This compelling drama is set within a three-hour period on a Sunday afternoon in November, and begins when the local pastor, Tomas Ericsson (Gunnar Bjornstrand), is finishing his sermon. As of late, Pastor Ericsson has watched his congregation dwindle to a minimal level. Among the remaining parishioners is Marta (Ingrid Thulin) a plain-looking schoolteacher who has long been in love with the pastor. Meanwhile, fisherman Jonas (Max von Sydow) is anxiety-ridden over the nuclear power of the Communist Chinese, but Pastor Ericsson cannot help him, saddled with some overwhelming spiritual dilemmas of his own. As Ericsson struggles with his demons and faces Marta's unwanted (and to him, repugnant) romantic attentions, some hints of the qualities of God begin to surface.
 
Blu Ray rip del grupo Public
 
Una publicación original de saynomoreglass
 
 
 

1 comentario:

  1. Ahora que resubiste ésta de Bergman, se me ocurre que me pasa algo con el cine del Gran Sueco: me cuesta empezar a ver sus películas, a veces se quedan meses en el grupo de películas por ver que tengo por ahí. Me quedo parado ante ellas como delante de un lago de montaña cuya aguas sé refrescantes pero aterradoramente profundas. Hasta que me decido a dar el chapuzón. Y nunca me arrepiento.

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